Colonias Felinas


Increíble pensar que nuestra sociedad dé por bueno el gasto que cada ayuntamiento destina a lucir bonitos sus parques y jardines, y sin embargo las ayudas que otorgan a las asociaciones que luchan por controlar y alimentar a las colonias felinas no sean más que unas vergonzosas limosnas. Cientos de miles de euros en flores, plantas y olivos centenarios adornando rotondas; miserable final para un árbol que ha vivido parte de la historia que ningún humano vive para poder contar.

Triste es pensar que básicamente existen colonias de gatos callejeros porque nosotros los humanos los abandonamos a su suerte; abandonamos a ese animal que en su día le dimos una familia dentro de un hogar, pensando que podría resultar como un peluche con pilas, con la excepción de que estos animales no tienen un botón de “off”, y requieren de una alimentación y de una atención sanitaria básica que parece que, ciertos humanos, no son conscientes de que al “adquirir” un animal para casa le han de proporcionar.

A pesar de que los ayuntamientos son los responsables de lo que sus vecin@s hacen, tal es la moral de sus gobernantes al respecto, que en lugar de poner remedio y controlar y alimentar las colonias felinas de sus localidades, lo único que hacen es destinar una limosna a las asociaciones que trabajan altruistamente cuidando de dichas colonias, para que de esta manera se mantengan contentas y no hagan mucho ruido ni molesten mucho; bajo la amenaza siempre de poder perder “la limosna” que desde el ayuntamiento las dan. Estas “ayudas” normalmente apenas cubren una mínima parte de los gastos que soportan las asociaciones en su actividad, lo que conlleva que al trabajo propio de estas asociaciones haya que sumarle el trabajo de encontrar maneras de subvencionar la parte que las limosnas de los ayuntamientos no llegan a cubrir, mediante campañas de donaciones y otras ingeniosas actividades dignas de licenciad@s en marketing; un trabajo al que se le dedica un tiempo que se quita al del cuidado de las colonias y un tiempo que hace que much@s voluntari@s se vayan quedando por el camino por la desesperación que produce esta situación.

Dejando a un lado el coste que conlleva para las asociaciones poder hacer frente al control y alimentación de las colonias felinas, también hay que añadir la poca colaboración por parte de l@s ciudadan@s, de las administraciones y de las autoridades, a facilitar la labor que realizan l@s voluntari@s de manera altruista, dedicando su tiempo, y casi siempre su dinero, a una labor social muy poco agradecida.

Por otro lado no me quiero olvidar de es@s malnacid@s ciudadan@s, muchas veces disfrazad@s de buenas personas, que van envenenando nuestras calles con la intención de acabar con la población de gatos callejeros de la cual únicamente somos, nosotros los humanos, los responsables de que existan; esa gentuza que parece disfrutar envenenando a unos seres indefensos que lo único que hacen es intentar sobrevivir en unas calles que no fueron pensadas para ell@s. Aquell@s que estéis leyendo estas líneas, saber que si encontráis veneno en la calle debéis de avisar a la autoridad competente para que investigue por un delito contra la salud pública, y así, que quien ponga el veneno, pueda pagar por sus crueles actos.

Parafraseando a Mahātma (alma grande) Gandhi, “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que se trata a sus animales”; ¿cuál es el trato que ofrecen nuestros ayuntamientos a las colonias felinas?. Mucho camino por recorrer aún…… .

En tus ojos la magia de la noche

se hace luz, se hace fuego y se hace llanto.

Y para verte la luna se acicala,

desde arriba, para tí, allá en lo alto.

Mientras, el viento ronronea tus canciones

que el amor puso ardiente entre tus labios

y tú, aparentando indiferencia,

curioseas, con elegancia, el vecindario.

Lentamente, sobre el lomo de las casas

cabalga, en libertad, tu alma de mago.

Nadie sabe, como tú, vivir al día.

Siempre en trance, siempre alerta, vigilando.

Nadie sabe, como tú, que un maestro

se esconde tras el ser más solitario.

Siete muertes, tuve yo, querido amigo.

Siete vidas, tendrás tú, amado gato.”

Autor: Mario Aguirreurreta

PLATAFORMA CIUDADANA JUSTICIA Y DEFENSA ANIMAL

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*