Con la iglesia hemos topado

Isaías 1:11

“¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.”

     No seré yo quien juzgue a quienes practican una religión o crean en un Dios, simplemente me gustaría que aquell@s practiquen la religión Cristiana se detengan a pensar un momento, dejando a un lado sus creencias e intentando ser imparciales, sobre la doble moral de la religión Cristiana y sobre, quizás, el interés que tiene la iglesia en adoctrinar bajo sus mandatos y no bajo las palabras del Dios al que veneran. Son muchos los relatos de la Biblia (y evangelios apócrifos) donde se trata a los animales como seres que sienten, y también existe la creencia de que Jesús podría haber sido vegetariano.

 

Por otro lado, el quinto mandamiento dice “No matarás” (Éxodo, 20:13) sin especificar si se refiere únicamente a seres humanos o también al resto de animales;  y este mandamiento de la religión Cristiana normalmente se tergiversa, interpretando que únicamente se refiere al asesinato de una persona; pero, dicho en hebreo original, uno de los tres idiomas con los que se escribió la Biblia originalmente, sería «lo tirtzach» (לֹא תִרְצָח), lo que se traduce como «No matarás»; y el diccionario Hebreo-Inglés del Dr. Reuben Alcalá dice que, la palabra tirtzach, utilizada especialmente en el hebreo clásico, se refiere a «cualquier clase de matanza» y no necesariamente al asesinato de un ser humano.

     Solamente si tenemos en cuenta estas tres cuestiones, que parece ser la iglesia olvida a la hora de adoctrinar a sus feligres@s, no puede entenderse que curas y párrocos bendigan a toreros y colaboren en festejos brutales con los animales en honor de sus santos y vírgenes.

     Parece que a la hora de dirigir las bases por dónde han de discurrir los devenires de la religión Cristiana, priman más otros intereses que los meramente éticos, o por lo menos los de la ética del mesías de la religión Cristiana.

     Basándome en lo que acabo de exponer, me parece cuando menos curioso que exista una relación “amorosa” entre la Iglesia y las personas que bajo la etiqueta de la tradición o de la (seudo) cultura de torturar animales, por ejemplo los autodenominados “matadores” (curioso apelativo, lo dice todo), y viceversa: San Fermín, protegiendo a los corredores de los toros, los cuales únicamente corren creyendo huir hacia la libertad;

La Macarena, virgen especialmente taurina; La virgen del Rocío, con su conocida romería, la cual deja un reguero de sangre y sufrimiento con las muertes por extenuación de algunos équidos al ser obligados a arrastrar carruajes repletos de orondas personas, algunas de ellas famosillas, devotas de esta virgen. Tres ejemplos de la relación que mantiene la iglesia con personas que torturan animales, que bien podían haber sido infinidad de ellos si me paro a analizar cada una de las festividades patronales de cada municipio a lo largo y ancho del territorio español.

     Cabe destacar también las fastuosas ofrendas que los taurinos realizan a la iglesia, bien sea con donaciones en metálico o con objetos de gran valor económico; y a pesar de ser cierto que cada cual hace con su dinero lo que l@ viene en gana, no deja de ser menos cierto la falta de ética existente con el amparo por parte de la Iglesia del maltrato animal a cambio de alguna manera de compensación económica.

     Para terminar con mi crítica hacia la relación que mantiene la Iglesia Católica actual con el maltrato animal, quisiera refrescar la memoria de aquellas personas creyentes con frases dichas por figuras importantes dentro de la religión Cristiana y hechos recogidos en La Biblia:

Papa Juan Pablo II:  «los animales poseen un soplo vital recibido de Dios», citando los Salmos 103 y 104, y reconociéndoles, por tanto, el ‘alma sensitiva’ (del griego ‘pneuma’, soplo, aire, sin olvidar que el vocablo ‘animal’ proviene del latín ‘anima’, alma). «Los animales poseen un alma y los seres humanos deben amar y sentirse solidarios con nuestros hermanos menores».

San Francisco de Asís: «Todas las cosas de la creación son hijos del Padre y hermanos del hombre. Dios quiere que ayudemos a los animales si necesitan ayuda. Cada criatura en desgracia tiene el mismo derecho a ser protegida».

“He visto hombres agrediendo a sus hermanos solo por ser de otro color y matando y devorando sin compasión a otras criaturas de Dios solo por verlas diferentes y creerlas inferiores. He visto hombres encadenando y privando de su libertad a seres vivos solo para su goce y diversión, y los domingos van a la Iglesia agradecidos, prometiendo amor eterno a Dios y suplicándole para que se acaben las peleas, matanzas e injusticias para los más desprotegidos, cuando ellos mismos las desatan. Y yo me pregunto: ¿estarán ellos conscientes del pecado que cometen en prometer en vano fidelidad a Cristo cuando destruyen su naturaleza, de la cual ellos mismos forman parte?”.

“Si existen hombres que excluyen a cualquiera de las criaturas de Dios del amparo de la compasión y la misericordia, existirán hombres que tratarán a sus hermanos de la misma manera”.

San Antonio Abad: vegetariano y fundador del movimiento eremítico, defensor y sanador de animales. En su festividad, el mismo Vaticano se llena de personas con sus animales para recibir en la plaza la bendición papal o cardenalicia. Este santo, representado con un cerdo a sus pies, curaba a los animales heridos. Un día se le acercó una jabalina con sus crías, que estaban ciegas, y San Antonio Abad (o San Antón, como también se le conoce popularmente), les curó la ceguera. A partir de ese momento, se convirtieron en sus fieles acompañantes.

San Roque: Nació en la ciudad francesa de Montpellier. Después de vender la herencia familiar y entregársela a los pobres, inició un peregrinaje a Roma. En aquella época, una epidemia de peste asolaba La Toscana y Roque se dedicaba a cuidar a los enfermos allí por donde pasaba. Al llegar a Piacenza, Roque contrajo la peste y, para evitar infectar a otros vecinos de la localidad, se retiró a una cueva en el bosque. Hasta allí iba cada día un perro a llevarle pan y lamerle las heridas. El perro, llamado Melampo, pertenecía a un rico hombre del pueblo, llamado Gottardo Pallastrelli, quien, al ver cómo el animal tomaba cada día un panecillo de la mesa, decidió seguirlo. El perro lo llevó hasta el lugar donde estaba Roque moribundo. Pallastrelli se conmovió al ver cómo Melampo le lamía las llagas y alimentaba a Roque, y decidió acogerlo en su casa, donde lo cuidó. El mismo Gottardo, enternecido por la bondad del santo y sus relatos sobre el evangelio, decidió también peregrinar a tierra santa como él. San Roque siempre se representa acompañado de Melampo, su perro salvador.

San Jerónimo: a quien se debe La Vulgata, uno de los 4 Padres de la Iglesia latina, junto a san Agustín, san Ambrosio y san Gregorio Magno. Siempre se le representa acompañado de un león porque cuenta la historia que le sacó una espina de una pata a un león herido y, desde ese momento, el animal lo siguió mansamente, sin separarse nunca de él.

Papa Pío V: en 1567 promulgó la bula ‘De salute gregis dominici’, decreto contra los encierros y corridas de toros, en el que se excomulga y se niega sepultura cristiana a los toreros y aficionados por considerar estos espectáculos más propios de demonios que de personas. Pero pocos taurinos, de tantos que se llaman católicos, saben que la bula sigue vigente. Así lo recordó en 1920 el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Gasparri: “La Iglesia continúa condenando en voz alta, como lo hizo la Santidad de Pío V, estos sangrientos y bochornosos espectáculos”.

También quisiera añadir un par de referencias recogidas en La Biblia, dónde no se hace distinción entre los animales y los humanos como hijos iguales creados por Dios:

«Yo pensé acerca de los hombres: si Dios los prueba, es para que vean que no se distinguen de los animales. Porque los hombres y los animales tienen todos la misma suerte: como mueren unos, mueren también los otros. Todos tienen el mismo aliento vital y el hombre no es superior a las bestias, porque todo es vanidad. Todos van hacia el mismo lugar; todo viene del polvo y todo retorna al polvo. ¿Quién sabe si el aliento del hombre sube hacia lo alto, y si el aliento del animal baja a lo profundo de la tierra?» (Eclesiastés, 3:18-21)

«Pero los que sacrifican toros son como los que matan hombres; los que ofrecen corderos son como los que desnucan perros; los que presentan ofrendas de grano son como los que ofrecen sangre de cerdo, y los que queman ofrendas de incienso son como los que adoran ídolos. Ellos han escogido sus propios caminos, y se deleitan en sus abominaciones» (Isaías, 66:3).

Tras todo lo expuesto en éste artículo, y si eres creyente de la religión Cristiana, ¿sigues pensando que no existe la doble moral dentro de tu religión? y ¿no crees que quizás la Iglesia pueda tener algún interés en adoctrinar bajo sus mandatos y no bajo las palabras del Dios al que veneran?.

Cada cual es libre de tener sus creencias religiosas, las cuales por mi parte respeto profundamente; pero, ¡ basta ya de tortura y muerte de animales INOCENTES amparados por La Iglesia !.

Autor: Mario Aguirreurreta

Plataforma Ciudadana Justicia y Defensa Animal

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*