Políticos y Animales

     ¿Defienden realmente a los animales todos los partidos políticos que dicen defenderlos, o es simplemente una estrategia para obtener los votos del sector Animalista?

     Esta es la duda que me surgió tras un caluroso debate con un grupo de personas animalistas con diferentes ideologías políticas. Está claro que el empatizar con el sufrimiento animal no es propiedad de ningún partido político, sea cual sea el color de sus siglas, que en la actualidad, por suerte o por desgracia, no son pocos. A lo largo de los años que llevo luchando contra el maltrato animal me he encontrado con polític@s que, a priori, me podían echar una mano y solamente me la echaban al cuello, y con polític@s que, también a priori, creía que me iban a poner piedras en el camino y me han tendido una alfombra roja de terciopelo; de éste último caso quiero destacar a Ana (omito apellido porque no es relevante), que aunque ideológicamente nos encontremos en las antípodas, compartimos nuestro amor por los animales y su defensa. Cuando he necesitado de ella por alguna cuestión de índole animalista, siempre he recibido su ayuda; sin embargo, polític@s (no l@s nombro porque mi intención no es la de desprestigiar a nadie) de partidos cómo PSOE y UNIDAS PODEMOS ni tan siquiera se han dignado a responder mis llamadas o mis correos electrónicos pidiéndoles colaboración puntual en la lucha contra el maltrato animal.

     Dicho esto, quisiera analizar la situación de nuestros partidos políticos con el compromiso adquirido en la defensa de los animales, y el motivo que les mueve a luchar contra el maltrato animal. Evidentemente, en nuestro panorama político encontramos dos vertientes, la derecha y la izquierda, pudiendo ser cualquiera de las dos más o menos radicalizada. A priori, la derecha es la vertiente política que menos respeto tiene hacia el mundo animal, por su más que conocido apoyo a la tauromaquia o a la caza, por ejemplo. Aunque curiosamente las personas con éste ideal político suelen contar con animales (a los que vulgarmente llaman “mascotas”) entre los miembros de sus familias, y los tratan casi como si fuesen un humano más; me sorprende que tengan ese sentimiento por sus perros, gatos, e incluso caballos, y sin embargo no vean el sufrimiento de un toro durante la lidia, o el de un jabalí cuando agoniza mordisqueado por una jauría de perros  tras ser herido de muerte por un cazador durante una cacería. Quizás a estas personas les ha faltado más contacto con el mundo animal durante su infancia (eso es lo que inocentemente me gusta pensar) para entender que mirándoles a los ojos puedes ver su sufrimiento, y que poco tiene de diferencia con el sufrimiento que pueden sentir sus “mascotas” cuando padecen algún percance.

     Por otro lado está la vertiente política de izquierdas, donde se hayan partidos animalistas como lo son PACMA y EQUO entre otros, y  partidos como UNIDAS PODEMOS, PSOE o IU por ejemplo. Los dos primeros sería hipócrita pensar que no son partidos que luchan por la defensa de los animales ya que éstos son su motivo de ser, sobre todo el de PACMA; al igual que a un partido independentista la defensa de su territorio les llevó a la creación de su partido político, a PACMA fue la defensa de los animales lo que les movió para su creación, y a EQUO el ecologismo, por ende los animales. Se puede estar de acuerdo o no en la manera que tienen de llevar a cabo su política de defensa de los animales, pero sería realmente absurdo, o malintencionado motivado por algún interés, solamente el pensar que estos partidos políticos no luchan contra el maltrato animal.

     Después de esta larga introducción llegamos a lo que realmente me preocupa, la importancia que los animales tienen para el resto de los partidos políticos de la izquierda de nuestro Estado. Es cierto que en el programa político estos partidos, la defensa de los derechos de los animales y la lucha contra el maltrato animal es solamente una parte de todo su programa. Hacen más énfasis, en políticas sociales, laborales o económicas, que en lo que puede ser el ecologismo o animalismo, y es muy loable que luchen por los derechos de los más indefensos; pero en cuanto a materia de defensa animal, he de decir que me hierve la sangre cada vez que escucho sus planteamientos. ¿Hacer un referéndum para abolir la tauromaquia?, piensan que si se cuestiona a la ciudadanía sobre la tauromaquia saldrá por mayoría la abolición de ésta; pero, y si la gran mayoría de los que deseamos el fin de la tauromaquia no fuésemos a votar en ese referéndum por los mismos motivos por los cuales ya no se va a votar en las elecciones, ¿se aceptaría por democracia que se continuase con esa tortura?. Hay cosas que por sentido común no se pueden llevar a referéndum, el sufrimiento de un/a niñ@, el de un/a ancian@, el de un animal, en general el sufrimiento de cualquier ser sintiente que se halle en una situación de vulnerabilidad y no tenga capacidad propia para defenderse. L@s polític@s son nuestra voz para solucionar los problemas de nuestra sociedad, y han de “mojarse” a la hora de tomar decisiones en lugar de someter ciertas cosas, que les resultan incómodas, a referéndum. Evidentemente posicionarse sería perder votantes, y al perder votantes perderían la opción de tener un puesto, con su sueldo, en el gobierno. Si toman la decisión de abolir la tauromaquia, perderían los votos de l@s taurin@s de izquierdas; si apuestan por la continuidad de la tauromaquia, perderían a tod@s l@s votantes animalistas. Es una manera de poner fin a un problema mayúsculo que se les plantea, que decida la sociedad que es lo que quiere y así se amparan en la democracia y problema resuelto; ¿por qué no hay referéndums para temas cómo sus sueldos, la sanidad o el modelo escolar, por ejemplo?. Está claro que ciert@s polític@s hacen de la política un empleo en lugar de un privilegio para poder luchar por los principios que les llevó a estar dónde están ahora.

     Es evidente que si tod@s l@s polític@s que rechazan el sufrimiento innecesario de los animales tuvieran una postura contundente frente a esta problemática en lugar de basar sus criterios políticos en  los votos que vayan a conseguir en las urnas, avanzaríamos a pasos agigantados en temas cómo la tauromaquia, la caza, y otros asuntos que tienen que ver con el maltrato animal; pero sin poder argumentarlo pienso que, llegados a un punto de la política, el poder económico contamina los ideales de quienes poco a poco (o muy deprisa) van escalando dentro de la pirámide política. Y cuando hablo de avanzar en la lucha contra el maltrato animal no me refiero a adquirir una postura que para muchas personas es radical, el veganismo, me refiero a erradicar cosas tan básicas como la de torturar hasta la muerte a un animal simplemente por un enfermizo espectáculo.

     Evidentemente existen infinidad de ideales políticos, pero opino que no debiera de permitirse que torturar a un ser que siente dolor, tristeza, pánico, etcétera, pudiera considerarse una opción dentro de ese conjunto de ideales políticos; creo que para poder avanzar políticamente dentro de una sociedad moderna, deberíamos de dar prioridad a la protección de todo ser sintiente en situación de vulnerabilidad, y no amparar bajo la etiqueta de la tradición, del deporte o de la cultura, ciertas actitudes de maltrato animal. Si no queremos tortura animal, y votamos a un partido político que nos ofrece dentro de su programa la defensa de los animales, deberíamos de exigirles que luchen por el fin de la tortura infringida a éstos en lugar de defender las siglas a pesar de no cumplir la palabra por la cual les hemos entregado nuestro voto. La sociedad española creo que es más fiel a unas siglas políticas que a las ideas que supuestamente defienden esas siglas políticas, y si tod@s l@s animalistas de éste país fuésemos crític@s y castigaríamos en las urnas a quienes prometen proteger al mundo animal y no lo hacen, avanzaríamos considerablemente en nuestra lucha contra la tauromaquia, contra los festejos en los cuales haya un sufrimiento animal, o en cualquier situación donde una animal sea innecesariamente torturado; aunque, y siempre bajo mi punto de vista, creo que no existe ningún motivo, ni alimenticio, ni de cualquier otro tipo, que justifique cualquier tortura a un ser sintiente. Sin embargo nos dedicamos a pelearnos entre nosotr@s mism@s defendiendo al partido que hemos votado intentando hacer ver que es la opción política que más y mejor protege a los animales, aunque en muchos casos no lo sea; y al final quien gana con nuestras guerras de siglas son l@s polític@s, y los únicos que pierden son los animales.

     Cuando escucho la opinión que tienen ciert@s polític@s de la izquierda de nuestro país sobre defensa animal, normalmente me suele venir a la cabeza una célebre frase atribuida al genial cómico Groucho Marx:

«Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.»

Autor: Mario Aguirreurreta

Plataforma Ciudadana Justicia y Defensa Animal

2 Comentarios

  1. Creo que hemos de defender sus vidas y reclamar a los partidos que pongan interés en ello…y dejar evidencia de que si realmente trabajan para evitar el maltrato animal, podrán contar con nuestros votos o todo lo contrario si así siguen.

    • Totalmente de acuerdo Esperanza. Pienso que lo básico es que cada ser sintiente pueda disfrutar de su paso por la vida de la forma más digna posible, sin ser exclavizado ni torturado por nadie, ya sea una persona o un animal. A partir de esa base ya podemos hablar de izquierdas o derechas.
      Bonito nombre el tuyo para una causa como la nuestra. Yo tengo mucha esperanza de que todo cambie.
      Gracias Esperanza.

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